ABOGADO INDEMNIZACION ACCIDENTES ALICANTE - LA EJECUCION HIPOTECARIA ACCIDENTES DE TRAFICO-CONSULTA GRATUITA-DERECHO DE FAMILIA-LETRA DE CAMBIO, CHEQUE Y PAGARE-JUICIOS DE FALTAS-RECLAMACION DE DEUDAS-EJECUCION HIPOTECARIA E HIPOTECA CAMBIARIA-LOCALIZACION.
   
  ABOGADO INDEMNIZACION ACCIDENTES ALICANTE
  LA EJECUCION HIPOTECARIA
 
          La frecuencia con la que se recurre en la práctica a la contratación de créditos hipotecarios y la relevancia que la suscripción de los mismos presenta en el tráfico económico, determina el interés creciente del legislador por establecer un mecanismo eficaz de ejecución hipotecaria. 

          Este mecanismo habrá de satisfacer por un lado a las entidades bancarias a fin de conservar que no se muestren reticentes a la concesión de este tipo de créditos y por otro lado al particular, a fin de conseguir que éste no llegue a sentirse inseguro o inerme ante la tramitación de tales procedimientos pese a la rapidez y celeridad que necesariamente deben caracterizarlos si se quiere que sean eficaces.
          De los distintos tipos de hipoteca que pueden establecerse así como de cualesquiera otras posibles garantías reales (piénsese en la prenda) en sin duda la hipoteca inmobiliaria la que mayor trascendencia alcanza en nuestra vida cotidiana. Es importante tener en cuenta la importancia del círculo económico que se crea en torno a los créditos hipotecarios; pues normalmente, los ciudadanos encuentran en las hipotecas la única vía para poder tener acceso a una vivienda; viviendas que repercute directamente en el incremento de la construcción y ésta en la actividad económica nacional. Con el fin de satisfacer en la mayor medida posible la totalidad de los intereses en juego, el legislador de 2000 ha regulado dentro del Libro III dedicado a la ejecución forzosa y concretamente dentro del Título IV (“De la ejecución dineraria”), un procedimiento para la ejecución de bienes hipotecados (Arts. 681 a 694 LEC 1 /2000). En realidad se trata de un procedimiento de ejecución general con algunas especialidades referidas a cuando se refiere a bienes hipotecados. Partiremos de la base, para el estudio de este procedimiento, de que la hipoteca (inmobiliaria) se configura como un derecho real de carácter accesorio de una obligación principal, a través de la cual se vincula un determinado bien (inmueble) como garantía ante el incumplimiento de la obligación. El legislador de 2000 ha trasladado a la LEC, con un innegable y admirable acierto, el procedimiento de ejecución hipotecara que anteriormente regulaban los Arts. 129 a 135 LH hoy sustancialmente modificados por la Disposición Final 9ª de la LEC. El nuevo procedimiento de ejecución de hipoteca se inserta pues en el marco general de la ejecución (Arts. 571 y ss. LEC) si bien el legislador ha considerado necesario atender a sus específicas particularidades. De conformidad con todo ello, la regulación completa de este procedimiento se encuentra, básicamente en los Arts. 681 a 698 LEC.
          Se trata, como hemos dicho y por las razones a las que hemos aludido, de un procedimiento ágil y eficaz. La principal característica del mismo es la de carácter de contienda o contradicción entre las partes: presentada la demanda con todas las formalidades y documentos previstos el actor podrá instar la subasta de los bienes e instada ésta, el procedimiento de ejecución sólo podrá suspenderse por 4 motivos que tasadamente se recogen en los Art. 695 a 697 LEC; cualesquiera otras reclamaciones habrán de ventilarse en el procedimiento declarativo que corresponda sin que en modo alguno puedan suspender el procedimiento de ejecución hipotecaria que se está tramitando ( art. 698 LEC). La ausencia de contienda o contradicción entre las partes (propia también del procedimiento que anteriormente regulaba el Art. 131 LH) ha sido utilizada en numerosas ocasiones como argumento para denunciar la inconstitucionalidad del procedimiento, pero en este sentido, el TC ha seguido una línea constante y reiterada ( STC 41/1981) y establece que “aunque se limite extraordinariamente la contradicción procesal, ello no significa que se produzca indefensión” pues la posibilidad de defenderse sobre las cuestiones de fondo- que permanecen intactas- queda abierta en ese posterior procedimiento declarativo ordinario.
          Deben de darse una serie de presupuestos para poder incoar el procedimiento de ejecución de los bienes hipotecados y es que: el acreedor hipotecario sólo podrá iniciar la ejecución de la hipoteca la escritura pública de constitución de la hipoteca expresando los siguientes extremos:
1.- El precio en el que los interesados tasaron la finca hipotecada.
2.- Un domicilio fijado por el deudor a efectos de notificaciones.
Lo que realmente nos interesa es que el procedimiento de ejecución de bienes hipotecados consta de 3 fases fácilmente diferenciables que son:    
 
Ø Fase de iniciación: la función de esta fase será la de acreditar fehacientemente que concurren todas las circunstancias que permiten la subasta. Será competente el JPI del partido judicial en que está sita la finca. Si existiese una finca que se extiende sobre varios partidos judiciales serán competentes los JPI de cualquiera de ellos. La demanda deberá ir dirigida al deudor pero si la finca hipotecada no perteneciese al deudor habrá que dirigirse también contra dicho tercero, hipotecante no deudor del bien inmueble.
 
Ø Fase de expropiación: Realizados requerimientos del pago por el acreedor hipotecario al deudor y las notificaciones oportunas procede la ejecución del bien en sentido estricto, esto es, su venta en pública subasta para poder satisfacer con el producto de la venta obtenido el crédito del acreedor. Existen 3 vías de ejecución de los bienes a elección de las partes y son:
o   Celebración de la clásica subasta judicial regulada en los Arts. 643 y ss. LEC.
o   Realización del bien de conformidad con lo establecido por las partes en convenio judicial regulado al efecto por el Art. 640 LEC.
o   Realización del bien a través de una persona o entidad especializada, particularmente conocedora del mercando relativo a los bienes que se han de ejecutar y que cuente con los requisitos que legalmente se exigen para operar en el marcado de que se trate (Arts. 641 y 642 LEC). 
La realización de la subasta concluirá adjudicando el bien al mejor postor, ene l caso de convenio, dependerá del acuerdo a que hayan llegado las partes pero lo habitual será que presenten a un 3º que adquiera el bien directamente, por una cantidad que estime superior al aunque obtendría a la realización en pública subasta. 
Ø Fase de conclusión. El destino del precio resultante de la venta del bien hipotecado seguirá este orden:
o    Se paga al ejecutante la cantidad que se le debe en concepto de capital e intereses garantizados con hipoteca, así como las costas del procedimiento. 
o    La cantidad que reste se pondrá a disposición de los titulares de los derechos inscritos con posterioridad a la hipoteca que se haya ejecutado.
o    El remanente, si lo hubiera, se pondrá a disposición del propietario de los bienes salvo que éste fuera el propio deudor en cuyo caso se destinará el pago al resto de la deuda contraída con el ejecutante aunque ésta ya no tuviera cobertura hipotecaria.
o    Si satisfecha esa última parte de la deuda todavía quedara remanente se entregará al deudor.
o    Realizados los pagos se mandará cancelar la hipoteca así como todas las cargas o gravámenes posteriores a la misma. A instancia del adquirente se le pondrá en posesión del inmueble por los trámites del Art. 675 LEC.
La LEC establece que el procedimiento objeto de estudio es el único medio posible para proceder a la reclamación de la deuda con garantía hipotecaria.


 
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